martes, 22 de junio de 2010

GESTA MAGNA DE ÁNGEL FUENMAYOR

Hay un extenso programa de lecturas dramatizadas en el Centro de Estudios Latinoamericanos "Rómulo Gallegos", este año está dedicado a contar la historia del teatro venezolano. Me tocó en suertes dirigir la lectura de GESTA MAGNA de Ángel Fuenmayor, obra complicada estrenada en 1912 en el Teatro Caracas, Son cuatro actos de un escrito dramático que quiere escapar de la provincianidad y se atreve a apostar por un teatro de ideas.

Fuenmayor, el autor, trató de introducirnos en un proyecto de regeneración social liderizado por un intelectual opiómano,y la previsible resistencia que tal aspiración va a provocar en los sectores dominantes y tradicionales de la república. Pero apela a una estructura convencional, seguro la conocida para la época, como comedia ligera de situaciones. El resultado fue que el público se debate entre reirse a carcajada batiete o suspirar adormilado ante las tesis filosóficas idealistas filtradas a través de una construcción analógica con el reino vegetal.

Es difícil tomarse en serio una meritoria empresa artística coincidente con las tesis de Nietzche encorsetada en la estructura del sainete. Pero no hay más que sorpresas y debemos reconocer que es uno de los atrevimientos artísticos de un autor singular, que logró escandalizar en su momento y todavía nos abisma con su propuesta conceptual.

miércoles, 26 de mayo de 2010

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Si quieren saber cómo nos va con el estreno de Nueve huecos en la sala Experimental del Celarg, por favor consulten Bitácora Crítica, blog de Carlos Herrera donde dedica su más recienete post a mi obra.

domingo, 18 de abril de 2010

Para no contarte nueve huecos



















Uno dibuja. Bueno, intenta dibujar. Cosas de la puesta que uno quisiera que se vieran así, pero en carne y hueso. El colorido es capricho. Los dibujos ya estaban hechos pero los coloreé para publicarlos aquí. Se piensa en esto y se espera que resulte luminoso. A pesar de lo conflictivo que es.

domingo, 14 de marzo de 2010

nueve huecos


Todos vamos a experimantar pérdidas. Nos convertiremos en otros. Las cosas seguirán siendo las mismas. Desde que estamos chiquitos, tocando con pequeños dedos el seno materno, crece en nosotros la sensación de pertenencia. Mejor dicho, de propiedad. Pero esa impresión de "esto es mío" se confunde con la integridad de tu ser. Lo que te pertenece porque sí y no te cuesta trabajo ni lucha, es parte esencial tuya. De otro modo tú mismo empiezas a dudar sobre la legitimidad de esa apropiación. Y eso que no defendemos empieza a acrecentarse como sombra, tememos el riesgo de ser expropiados. !Claro! Si nunca tuviste la hombría, quiero decir, la fuerza de carácter, porque la identidad sexual no tiene nada que ver, el valor de imponer tu palabra "esto es mío". Y no la tuviste porque nunca tus posesiones fueron ganadas limpiamente, crees que son tus apéndices y como tales no te preocupas por utilizarlas siquiera. Te has creado una paranoia del despojo. Y cualquier cosita que se te pierde se convierte en una agresión contra tu personalidad. Ahí tienes tu casa, tu televisorcito, tu computadora, ahí está tu cama y tu lamentable sofá. Tu trabajo, tu carrera, tus amigos y tu flojera. ¿no lo ves? No me estoy llevando nada. Ni siquiera las llaves. Hasta un pedazo de mi oreja que nadie ha podido encontrar te va a quedar por ahí, quizás ya la hayas masticado.

jueves, 18 de febrero de 2010

EL MONTAJE DE NUEVE HUECOS



Ya empezamos a trabajar en el montaje de mi obra Nueve Huecos. Así mismo empezaron las complicaciones de la producción. Una cosa que me tiene asombrado y que parecía haber olvidado es lo difícil de arrivar a una imagen para el diseño del material gráfico. En este caso estamos trabajando con Nelson Lehmann que nos bombardea de imágenes, pero que aún no logramos consensuadamente definir.

La escenografía y el vestuario tienen que resultar económicos, un "tienen que" dictado por la precariedad de los recursos para la producción. Y sin embargo creo que la obra mereece una cierta sobriedad y cierta convencionalidad a la hora de disponer el atrezzo para su realización.

Son nueve cuadros con una rara insistencia en el quicio de las puertas. Hay una puerta de entrada que parece solicitar tres apariciones, luego están la puerta de la habitación, la puerta del baño, la mesa de la cocina (dos veces), hay una escena en el "couch" de la sala, y una escena extraña que ocurre frente al lavamanos del baño donde en vez de espejo, nuestro protagonista se afeita frente a un televisor. La imagen debería recordarnos los cuadros de Francis Bacon. Ësta última es como la zona realmente interior de una obra que ha transcurrido en los umbrales de un apartamento y en el vestíbulo de la conciencia.

No es tan profunda la cosa pero ahí hay una descripción de los ámbitos en que se desarrolla la gran acción de la obra.

Veremos con la imagen de Francis Bacon que hasta que no la acabo de escribir aquí, no me resultó tan elocuente. Quizás haya abierto la puerta para solucionar este asunto de los gráficos.

sábado, 16 de enero de 2010