domingo, 18 de abril de 2010

Para no contarte nueve huecos



















Uno dibuja. Bueno, intenta dibujar. Cosas de la puesta que uno quisiera que se vieran así, pero en carne y hueso. El colorido es capricho. Los dibujos ya estaban hechos pero los coloreé para publicarlos aquí. Se piensa en esto y se espera que resulte luminoso. A pesar de lo conflictivo que es.

domingo, 14 de marzo de 2010

nueve huecos


Todos vamos a experimantar pérdidas. Nos convertiremos en otros. Las cosas seguirán siendo las mismas. Desde que estamos chiquitos, tocando con pequeños dedos el seno materno, crece en nosotros la sensación de pertenencia. Mejor dicho, de propiedad. Pero esa impresión de "esto es mío" se confunde con la integridad de tu ser. Lo que te pertenece porque sí y no te cuesta trabajo ni lucha, es parte esencial tuya. De otro modo tú mismo empiezas a dudar sobre la legitimidad de esa apropiación. Y eso que no defendemos empieza a acrecentarse como sombra, tememos el riesgo de ser expropiados. !Claro! Si nunca tuviste la hombría, quiero decir, la fuerza de carácter, porque la identidad sexual no tiene nada que ver, el valor de imponer tu palabra "esto es mío". Y no la tuviste porque nunca tus posesiones fueron ganadas limpiamente, crees que son tus apéndices y como tales no te preocupas por utilizarlas siquiera. Te has creado una paranoia del despojo. Y cualquier cosita que se te pierde se convierte en una agresión contra tu personalidad. Ahí tienes tu casa, tu televisorcito, tu computadora, ahí está tu cama y tu lamentable sofá. Tu trabajo, tu carrera, tus amigos y tu flojera. ¿no lo ves? No me estoy llevando nada. Ni siquiera las llaves. Hasta un pedazo de mi oreja que nadie ha podido encontrar te va a quedar por ahí, quizás ya la hayas masticado.

jueves, 18 de febrero de 2010

EL MONTAJE DE NUEVE HUECOS



Ya empezamos a trabajar en el montaje de mi obra Nueve Huecos. Así mismo empezaron las complicaciones de la producción. Una cosa que me tiene asombrado y que parecía haber olvidado es lo difícil de arrivar a una imagen para el diseño del material gráfico. En este caso estamos trabajando con Nelson Lehmann que nos bombardea de imágenes, pero que aún no logramos consensuadamente definir.

La escenografía y el vestuario tienen que resultar económicos, un "tienen que" dictado por la precariedad de los recursos para la producción. Y sin embargo creo que la obra mereece una cierta sobriedad y cierta convencionalidad a la hora de disponer el atrezzo para su realización.

Son nueve cuadros con una rara insistencia en el quicio de las puertas. Hay una puerta de entrada que parece solicitar tres apariciones, luego están la puerta de la habitación, la puerta del baño, la mesa de la cocina (dos veces), hay una escena en el "couch" de la sala, y una escena extraña que ocurre frente al lavamanos del baño donde en vez de espejo, nuestro protagonista se afeita frente a un televisor. La imagen debería recordarnos los cuadros de Francis Bacon. Ësta última es como la zona realmente interior de una obra que ha transcurrido en los umbrales de un apartamento y en el vestíbulo de la conciencia.

No es tan profunda la cosa pero ahí hay una descripción de los ámbitos en que se desarrolla la gran acción de la obra.

Veremos con la imagen de Francis Bacon que hasta que no la acabo de escribir aquí, no me resultó tan elocuente. Quizás haya abierto la puerta para solucionar este asunto de los gráficos.

sábado, 16 de enero de 2010

viernes, 18 de diciembre de 2009

Navidad

Paquete quiropráctico para damas de avanzada... edad




PAQUETE QUIROPRÁCTICO PARA DAMAS DE AVANZADA… edad
(LA IDEA) Obra teatral de Javier Moreno


Adah.- ¿Y por qué anuncia de esa manera sus servicios? ¿No cree que es muy “restrictivo” para el universo de la clientela?

Nico.- Como es evidente, soy un hombre mayor. No puedo arriesgarme a la incontinencia de mujeres cuarentonas o a exponerme al ridículo ante una gatita de veinte años.

Adah.- Pero entonces me reconoce que es usted un trabajador sexual.

Nico.- Si se refiere a lo genital, no. Mi trabajo es una cosa que inmiscuye el cuerpo pero no los genitales en exclusividad.

Adah.- Eufemismos, señor. Usted es un chulo caro. Demasiado caro para la calidad del servicio y además empalagosamente prolongado. Un paquete de seis sesiones con un tipejo como usted es inaguantable.

Nico.- Usted no es la medida, señora. Si me permite decirlo, no creo que sea la mata de la tolerancia.

Adah.- Usted sí. !La flor de la complacencia, como las naranjas dulces!

Nico.- Ya sé por dónde viene y le aseguro que me está ofendiendo.

Adah.- Ay, pero cuán poca resistencia. El producto no supera un elemental análisis de ingeniería estructural.

Nico.- Si lo dice una especialista en el desgaste.

Adah.- Si es así como se trata con las clientas debe tener un negocio exitoso y boyante.

Nico.- Prefiero llamarlas pacientes. Y el fracasado no soy yo, que no pedí precisamente rogando a su puerta venir a toquetearla a usted, doña reliquia.

Adah.- Abusa de las viejecitas, las manosea, ya lo dijo, a lo mejor con la secreta intención de heredarlas.

Nico.- Por supuesto, una bonita dote, achaques y huesos cariados. En esta casa, por ejemplo, el dinero es como el calcio en la sangre, se esfumó.

Adah.- Yo no le pedí que viniera. No sé qué diablos hace aquí.

Nico.- Me llamaron, comprometieron un voucher con el número de una tarjeta de crédito y aquí estoy. No tengo la culpa de tan desagradable encuentro.

Adah.- Son mis sobrinos que viven en una completa necedad. Creen poder hacerme agradable la existencia.

Nico.- Quiere decir a endulzársela. Usted está amargada, hablando francamente.

Adah.-Ah, ese es su estilo. El castigador, el maltratador de mujeres, el sultán tiránico.

Nico.- ¿Pasa mucho tiempo sola, señora? Por cierto no me ha dicho su nombre. Adah, creo que me dijeron, sí Adah. Pasa tiempo rumiando estas fantasías de mujer asaltada dentro de su casa.

Adah.-Ahora me va a decir necesitada, atrévase, dígalo, es la grosería que le faltaba.

Nico.- Pero usted es una mujer mucho más inteligente de lo que intenta aparentar. Le gusta cazar una buena pelea. ¿Es así?

Adah.-No me venga con esa psicología barata. Eso es para seducir muchachitas.

Nico.- ¡Por favor, míreme! No soy un seductor. ¿Por qué está tan molesta?

Adah.-¿Yo? Yo no estoy molesta. Estoy alarmada.

Nico.- Ah, eso lo puedo entender.