San Cristobal tiene un defecto y una virtud. Entre muchos su principal problema es estar tan cerca de Colombia. Y entre muchas su principal virtud es estar tan cerca de Colombia. Allí se celebró, en ese ambiente fronterizo, el Primer Festival de Teatro de Género, una iniciativa del muy amable compañero Hugo Arenas y que contó con la participación de grupos regionales, un invitado de Ecuador, el amigo entrañable del Festival de Maestros y Escuelas de Teatro de la Universidad Central de Ecuador, en Quito, Jorge Mateus; y por supuesto la presentación de La Golpista.
La actriz que fue por ocho años residente de esa ciudad estaba muy sensibilizada con esa función, que por otra parte resulto excelente y la acogida del público muy calurosa.
La gastronomía, la moda, el entretenimiento, la opinión política, me resultó, y no debí sorprenderme pero lo hice, absolutamente fronteriza. Más que medio colombiana, con los espantos del racionamiento de la energía eléctrica y de la gasolina y el otro caos de venezolanos sumergidos en el negocio del cambio de dólares allende las fronteras para favorecer el mercado paralelo y la ganancia írrita.
La belleza física del paisaje tachirense siempre me magnetiza, las montañas y praderas, las vaquitas, las nubes, el clima de verdad, La ciudad en un enorme aluvión que se muestra al recién llegado como ofreciéndose, la casa de la cultura,es decir, Sociedad de Lectura del Estado Táchira, con su monumental edificio y hermosísima sala de teatro, nada menos que frente a la Plaza Bolívar, la casa museo en otra esquina de la Plaza, sede anterior de una compañía alemana exportadora del café desde el siglo XIX, sus magníficas iglesias; la del Ángel, la de San José, apabullante, la de la Ermita con su cercano cementerio y un modernísimo local nocturno en frente, "Blue Room", cosas que no hubiera conocido de no ser por este montaje tan agradecido.
martes, 24 de noviembre de 2009
Fuimos a Margarita y a San Cristobal con La Golpista
Estuvimos de gira en Acarigua, luego en Margarita y más recientemente en San Cristobal.
En Porlamar nos presentamos en el local de la Asociación de Escritores del Estado Nueva Esparta, en el paseo Guaraguao, usted abría la puerta y ahí estaba un muelle de pescadores y gente repartiéndose la pesca y carenando y martillando botes. !Y un calorón!
Nos presentamos allí gracias a las gestiones de la excelente amiga Jazmín Castro y a su Asociación La Casa del Teatro. Me reencontré con el amigo Rodolfo Hurtado, actor y director a quien no veía desde los tempranos ochente, antes de su estadía en Suecia.
Un público de sesudos escritores y amigos, teatro de cámara.
Y la isla de Margarita siempre tan complaciente... Estuvimos en Guacuco, en Conejeros, en el Poblado, en Playa Parguito,...
En Porlamar nos presentamos en el local de la Asociación de Escritores del Estado Nueva Esparta, en el paseo Guaraguao, usted abría la puerta y ahí estaba un muelle de pescadores y gente repartiéndose la pesca y carenando y martillando botes. !Y un calorón!
Nos presentamos allí gracias a las gestiones de la excelente amiga Jazmín Castro y a su Asociación La Casa del Teatro. Me reencontré con el amigo Rodolfo Hurtado, actor y director a quien no veía desde los tempranos ochente, antes de su estadía en Suecia.
Un público de sesudos escritores y amigos, teatro de cámara.
Y la isla de Margarita siempre tan complaciente... Estuvimos en Guacuco, en Conejeros, en el Poblado, en Playa Parguito,...
jueves, 5 de noviembre de 2009
LA GOLPISTA EN EL TEATRO NACIONAL
Ahora estamos presentando La Golpista, en el Teatro Nacional. La verdad, una empresa muy comprometida y dura. Ese escenario tiene ya más de cien años, fue encargado por Cipriano Castro a comienzo del siglo XX y está en plena restauración. Su dimensión, el concepto de lo que debe ser un espectáculo que reposa bajo sus plafones decorados, su lámpara de lágrimas, sus cabezotas trágica y cómica, es apabullante. Nunca imaginé que yo sería responsable, en parte, de un montaje de un !!!!monólogo!!!! tan despojado de artificio en un local que venero desde que lo visité por vez primera. Una vez hicimos una función o dos de una obra teatral para niños, allí, se trataba de Cuatro Farsas Maravillosas y Una Verdadera de Alfonso Zurro y Xiomara Moreno. Y recuerdo que su escenario está sensiblemente inclinado hacia el foso de la orquesta y que la escenografía, unos módulos con ruedas, se negaba a permanecer en su sitio, de manera que los actores compartían sus energías entre interpretar la multitud de sus personajes y correr tras los bastidores que huían desesperadamente hacia la boca del proscenio. Toda una experiencia.
Recuerdo obras rutilantes como La Tempestad de Shakespeare y Fuenteovejuna de Lope de Vega ambas producciones de la Compañía Nacional de Teatro dirigidas por Carlitos Giménez y una Lo que dejó la Tempestad de César Rengifo dirigida por Cabrujas para la Compañía, también; montajes afectados de enormidad en sentidos buenos y malos y que difícilmente volveremos a ver en las actuales condiciones del medio teatral venezolano. ¡Ah! y un montaje de Márquez Páez, ya ni me acuerdo, La Muerte de un Viajante de Arthur Miller con Marcelo Romo, Henry Zakka; Fernando Gómez, y una pléyade de actores de primera, estaba Carlos Márquez, ¿Berta Moncayo?, ¿me acuerdo?, una escenografía bellísima, y una iluminación extraordinaria.
Recuerdo a Lindsay Kemp, a dos compañías mexicanas, una que traía Los Enemigos, con Fernando Palomo y otra con un espectáculo caótico, pánico sobre unos castrati cuyo título huye de mi mente, y una obra de Costa Rica sobre los descendientes de Carlos V.
Recuerdo a Pina Bausch, a Peter Brook, a Norma Leandro en La señorita de Tacna, ...
Y ahí nos estamos presentando en estos días con La Golpista, en suelo sagrado y consagrado. Sudándolo, trabajándolo. Proyectándonos sobre ese espacio que es perfecto contenedor, aún en las actuales circunstancias. Sobrio, macizo, inspirador.
Quiero agradecer a la fortuna el haber trabajado por primera vez con el maestro David Blanco en la iluminación, a pesar de que nos conocemos de añales y a todos los trabajadores que cubren los requerimientos con pura generosidad, especialmente al director encargado y hombre purísimo de teatro, Luís Méndez.
martes, 20 de octubre de 2009
Punto Fijo
Ahora vamos para Punto Fijo, con el Salmo Negro. Tenemos una función en PDVSA La Estancia Paraguaná, el día 21 de octubre, o sea mañana. Al parecer, según nos cuentan y hemos curucuteado por la net, el espacioo es insólito, es una especie de jardín vallado, con grama y "white picked fences", y más allá de las cercas, el mar. Pero el mar en Paraguaná y la belleza de los crepúsculos falconianos o de la sombra en los médanos, pero sin médanos. Una experiencia un poco ecléctica.
Nos hemos estado preparando para incorporar novedades al montaje, como escenas nuevas y una atmósfera más variada. Veremos. Ya terminaré de reportar cuando regrese.
jueves, 8 de octubre de 2009
MARÍA LIONZA

Éste es el trozo inicial de una obra escrita por Ida Gramko, María lionza, en 1955.
A mí me parece avanzadísimo para su momento, abismal en su contenido y de una sensualidad muy nuestra pero muy echada de lado por nuestras intensidades literarias. Exuberancia y terruño que se revela drama. Y son palabras, nuestras palabras.

JUANA.- Tuve que hacerlo, Ignacia.
No bastan ya ni el rezo ni el presente.
La reina ni responde ni se sacia
con velas, con perfumes o aguardiente.
Perdí mi bienestar con mi ganado,
Se secaron las siembras, los conucos,
Y mi hija estaba pálida a mi lado
Virgen y verde como los bejucos.
Después al hijo lo metieron preso,
Por algo que no sé, por algo injusto,
Y mi hija oscura, con su pelo espeso,
Alzaba al aire el pájaro del busto.
IGNACIA.- ¿Y qué hiciste, por Dios?
JUANA.- Llamé a los cielos
Con una extraña y loca jerigonza,
Hice oraciones y besé los suelos
Clamando por piedad a María Lionza
IGNACIA.- ¿Y no recuperaste lo perdido?
JUANA.- No lo recuperé, los charlatanes
Decían que siguiera sin sentido
Y fui a los sacerdotes, los mojanes,
Y allí me echaron mirra en el oído
E incienso y estoraque en los fustanes…
IGNACIA.- ¿Y no te devolvieron lo perdido?
JUANA.- Nada, criatura. El negro sahumerio
No respondió a mi sed y a mis afanes,
Y entre las peticiones y el misterio
Soñaba con haciendas y con panes,
Con hijos libres de su cautiverio,
Y me quemaban ya los talismanes.
Y mi hija estaba allí… virgen, bermeja,
El pecho redondeado como un fruto,
Y entonces me chismearon en la oreja:
¡Tu hija será el último tributo!
IGNACIA.- ¿Y entonces, qué?
JUANA.- Me cosquilleaba
El hambre en la cintura y el cogote
Y alcé a mi hija, virgen como estaba,
Y se la dí completa al sacerdote.
¡Sí, se la dí! ¿Qué quieres?
¡Una barbaridad, una blasfemia!
¡Mas cuántas niñas no son ya mujeres
Porque los suyos se morían de anemia!
IGNACIA.- Es espantoso lo que me refieres…
JUANA.- ¿Por qué se la entregué? Nadie me premia…
El hijo sigue ausente, encarcelado,
Los otros hijos lloran sin sustento;
Viéndola a ella, lo que le he quitado
Me causa horrores y remordimiento.
El cuello se me va, se me desgonza,
Ando arrastrando su percal sangriento,
Pues nada me devuelve María Lionza…
¡La sangre pura le sirvió de ungüento!
IGNACIA.- ¿Por qué no te quedaste en los conjuros?
¿Por qué tuviste que entregar a la niña?
JUANA.- Se ve que no has pasado por apuros,
Que nadie te hace mal ni te rapiña…
¡A lo hecho, pecho! Yo no me censuro,
Censuro a María Lionza, a su campiña;
Yo le pregunto si no hay bien seguro,
Si esto es un pacto o una rebatiña.
IGNACIA.- Quizás la reina duerme entre sus muros,
Quizá esté muerta y no se recupere…
Hay dioses malos, débiles y oscuros…
Puede que María Lionza degenere.
martes, 22 de septiembre de 2009
GIRA NACIONAL DE LA GOLPISTA Acarigua

Estuvimos en la localidad de Acarigua-Araure, Estado Portuguesa, con la obra La Golpista interpretada por Karla Fermín. Nos presentamos en la Casa de la Cultura "Carlos Gauna" ubicada en la Avenida Las Lágrimas de Araure. Nuestros anfitriones, principalmente Suhail Gutiérrez, del equipo de sistematización "Doña Carmelia de García" y Ulises Pérez de la Casa de la Cultura, nos recibieron con toda la amabilidad característica de la ciudad y nos hicieron pasar momentos de gran intensidad así como de agrado y camaradería. La dieta, totalmente carnívora, con un matiz: el almuerzo en casa de los suegros de Suhail con un menú Sirio exquisito
Acarigua es llano, llanos occidentales y a media hora por autopista de Barquisimeto. Acarigua es una próspera ciudad agraria y lo muestran sus monumentos al arroz, su enorme central azucarera y la identidad patriótica encarnada en la figura de José Antonio Paez. Grandes centros comerciales, largas avenidas y urbanizaciones modernas le hacen la alternativa al ya periclitado casco central. Eso sí impresionantes sus dos templos principales: la Iglesia de Araure con su trabajo de ornato colonial policromado y la Catedral de Acarigua, Iglesia de San Miguel Arcángel con su disposición singular, !asistí a un bautizo grupal! Y atravesé hasta la Plaza de la Corteza o de la Burrita. Un dato, la estatua ecuestre de Bolívar en la plaza epónima muestra el enjaezamiento de la cabalgadura con una pechera dorada.

Nos dedicamos a "cazar" ofertas del comercio local, una modesta forma de turismo.
Dicté un taller introductorio de Dramaturgia muy particular, pues había ochenta y un personas inscritas como participantes. Me agoté, pero espero haber dejado una semilla interesante en la creación de alguna escritura teatral posible.
Hicimos dos funciones del monólogo y, a pesar de las limitaciones técnicas, fueron un éxito gracias a la solidez del desempeño de la actriz y el entusiasmo de la productora promotora Suhail Gutiérrez. Figúrese que la segunda función dobló la cantidad de espectadores de la primera.
El transporte por tierra, la autogestión como estrategia, la colaboración de empresarios privados sensibles a la actividad cultural de su ciudad, el trabajo desinteresado de muchas individualidades y muy buena disposición del público fueron el secreto de esta primera salida de la golpista. Dios nos asista en nuestras incursiones subsiguientes y nos ayude con estos elementos de éxito.
Estoy sinceramente agradecido.
martes, 15 de septiembre de 2009
DE LA OBRA PIAR. ENTREVISTA DE PIAR Y BOLÍVAR
CONDE (CON SORNA) ¿Juega usted al ajedrez? (LUEGO, EN
SERIO) ¿Juega usted al ajedrez?
BOLÍVAR: (VIENE BOLÍVAR CON UN MANDIL BLANQUÍSIMO)
¿Qué pone usted en prenda, mulato? ¿Qué pone usted en prenda, Manuel?
PIAR SE SORPRENDE Y SE ACERCA AL RÍO.
PIAR: ¿Qué hace él aquí?
RÍO: (A SU VEZ LE PONE UN DELANTALCITO MUSTIO) Viene a
apostar en tu contra.
PIAR: ¿Qué tengo yo, sino el orgullo de haber ganado?
BOLÍVAR: Está pago.
RÍO: Ya está casada la apuesta. (SE VA A UN RINCÓN)
BOLÍVAR: (SALUDA) “Horror, la carne se separa de los huesos.”
PIAR: « Quelle horreur, la chair se dètache les os. » « Está en
putrefacción aquél, el hijo del hombre. “
BOLÍVAR (LE OFRECE LA MANO) ¿Qué ocurre con sus manos?
PIAR: No están lo suficientemente blancas, general.
BOLÍVAR: ¿Quieres decir limpias?
PIAR: No quiero pasar de un saludo oficial, General.
BOLÍVAR: Como usted lo prefiera, Manuel.
PIAR: Estamos en condiciones formales.
BOLÍVAR: Pero recuerda que en un estado más formal, como tú dices, te
tocaría echarte a mis plantas y besar el polvo que agitan mis botas.
PIAR: En un estado menos civilizado, quiere usted decir, no me
hallaría subordinado, señor. No aceptaría otro orden que el militar, señor.
BOLÍVAR: Igual te tocaba cuadrarte, Manuel.
PIAR: No como se cuadran los hermanos de la logia ante su
autoridad.
BOLÍVAR: Pasaré esa observación por alto.
PIAR: Una primicia, todo lo que digo pasa por debajo de la mesa.
BOLÍVAR: Debes reconocer, Manuel Piar, que yo soy tu superior.
PIAR: Mi magíster. Maestro, el superior. Usted ha alcanzado
realmente un grado superior?
BOLÍVAR: No estoy hablando de las logias, pero hasta en eso, sí, soy tu
superior. “Trabaja y serás recompensado.”
PIAR: Pues a mí me parecen frivolidades.
BOLÍVAR: Son cosas de la frivolidad, General. Y luego resulta Manuel
Piar es un iluminado francés.
PIAR: El saber no es un privilegio de los mantuanos. Yo provengo de
los Jacobinos, de los introducidos en la orden por el generalísimo Miranda.
BOLÍVAR: Ya lo creo, el Generalísimo fue muy democrático, demasiado,
con el conocimiento.
PIAR: Yo que mi General Bolívar me abstendría de mencionar a
Miranda.
BOLÍVAR: Un alumno fanático. Los tres malos compañeros del hombre:
ignorancia, fanatismo y ambición. Y sin embargo el asunto Francisco de Miranda está absolutamente superado.
PIAR: Para los que lo traicionaron en su fe, la fe verdadera.
BOLÍVAR: Ah, sorpresa, ¡usted un purista, un fundamentalista!, quien no
puede mostrar un mandil impoluto.
PIAR: Al menos me abriga la inocencia como un árbol de espesa
fronda, no voy a confiar mi entereza a un harapo blanqueado,
(ARRANCA EL DELANTAL Y LO TIRA AL SUELO) y luego ustedes tan puros, van y ejecutan la traición.
BOLÍVAR: Usted habla de traición y yo hablo de justicia. Miranda
capituló, nos entregó.
PIAR: Ustedes entregaron al maestro.
BOLÍVAR: Así queda para los ligeros pero todo sabedor conocerá que fue
un juego de máscaras. ¿Qué otra cosa es la máscara, sino el
antifaz que adopta nuestra vida interior durante su manifestación para protegerse de los descreídos?
PIAR: Abundan los que no aceptan su mascarada, señor.
BOLÍVAR: Óigame, girondino de peluquería, Miranda asumió esta
desgracia, su condición de víctima, como una patiquinería más. Y sus seguidores y los oportunistas explotan esa artimaña para manchar nuestra dignidad de revolucionarios.
PIAR: La dignidad de los que siguen vivos. (GRITA CASI) El
Generalísimo se sacrificó por su causa, no es frivolidad.
BOLÍVAR: En su caso personal, señor, me cuidaría de levantarme voces,
guarde el respeto debido.
PIAR: ¿En mi caso? Nada de cuidados, no la debo y no la temo.
BOLÍVAR: La debes, Manuel Piar, la debes. Me has faltado tantas
veces… Me has amenazado, bombardeado, perseguido, desautorizado, te has reído de mis dificultades, aprovechado mis debilitamientos y mis fracasos militares… Te has pasado mucho con el jefe supremo. Y aún de este modo sigo por encima y soy tu jefe, como lo quieras.
PIAR: La jefatura suya, no me quita el sueño. Yo he sido leal a mi
causa, a mi gente, no se me conocen lados oscuros ni manos zurdas.
BOLÍVAR: ¿Acaso a alguien sí en esta estancia?
PIAR: Usted sabrá.
BOLÍVAR: Quiere ofenderme pero algo dentro de sí mismo no lo deja,
porque sabe que tengo razón. O será que teme una reprimenda. Un desacato puede que lo pague con ejecución.
PIAR: Todos vamos a morir, no hay qué perder.
BOLÍVAR: Unos morirán antes y usted de mala muerte.
PIAR: Me importa poco, la muerte nunca es buena.
BOLÍVAR: Usted es malo por esa boca, General. Pero todavía no se
atreve.
PIAR: No creía que el General Bolívar me venía persiguiendo sólo
para provocarme, para tentarme a una mundana infracción.
BOLÍVAR: Yo vengo porque me entregues el Ejército, lo demás es lo
demás.
PIAR: Pero yo ya lo hice, públicamente.
BOLÍVAR: Pero no de buenas ganas ni maneras.
PIAR: No, si lo que quiere es mi conformidad, de plano que no la
tiene… que me alegre, que ponga un corrío y unos guarapos y celebremos… No me parece y no tengo que ocultarlo.
BOLÍVAR: Faltas a la fidelidad para con la orden a su engrandecimiento y
dignidad. Faltas a las reglas.
PIAR: Yo estoy con los pobres, con los zambos, con el negraje, con
los que se sudan su libertad, no con los que se aprovechan el
mando…
BOLÍVAR: Aunque te rodees de ellos, no eres uno de ellos. Eres un
blanco criollo y estás comprometido con un ejército y con una logia.
PIAR Mi fidelidad por el pueblo llano va por encima de todo
compromiso.
BOLÍVAR: Yo pretendo que estemos del mismo bando, con disciplina,
con unidad, con uniformidad de ideales.
PIAR: La vida debe resolverse como el bien mayor. ¿Por lo menos
en eso estaremos de acuerdo?
BOLÍVAR: El bien mayor es la Gloria.
PIAR: El bien mayor debe ser bueno para todos.
BOLÍVAR: Lo será.
PIAR: En vida, mientras estamos vivos, vida buena para todos.
BOLÍVAR: Eso último no parece muy original, General.
PIAR: No es muy original, tampoco se desprende en nada de las
políticas suyas y de su actitud.
BOLÍVAR: La causa patriótica es noble, entienda y esa vida buena de la que habla se alcanza a través de la voluntad unida de todos los hombres.
PIAR: Pero se anuncia solamente, no hay que decirlo sólo en
abstracto, ni como promesa redentora para el futuro, hay que
ganarlo para hoy, para la realidad.
BOLÍVAR: Hay que educar el alma, que no confunda bonanza con
bondad, moldear la voluntad del pueblo para que el bienestar no la indigeste.
PIAR: Esa es una aristocracia de las almas. ¿Y usted se dice
republicano? Que discrimina entre almas educadas y no.
BOLÍVAR: ¿Para qué sirve entonces el conocimiento? Ocúpese del alma,
hombre. No somos animales ni vamos ciegos al sentido superior del Universo.
PIAR: La gente tiene necesidades reales. Son necesidades, ruegos,
dolores, deseos físicos, ardores, molestias de verdad. No somos ciegos mientras podemos comer, saciarnos, vestir mejor.
BOLÍVAR: Tenemos poder de mando sobre nosotros mismos, una fuerza
de voluntad que crece con la instrucción, el cultivo, tenemos que domar las necesidades. Gobernarlas.
PIAR: Por la fuerza, eso es fuerza, y la fuerza no es el Gobierno. Una
facultad para mandar en tan pocas manos ilustradas es traición.
BOLÍVAR: Jamás. A los hijos de la patria no se les oprime. Se les
recompensa profundamente y con justicia, somos iguales, libres, voluntariosos, independientes, fraternos, solidarios, felices.
PIAR: No, no, no, no, no, no y no. La gente tiene sus opiniones, sus
ideas y no pueden expresarlas, no pueden hacerlas funcionar en su beneficio, sus ideas y opiniones no hacen Gobierno. No es un mandato del pueblo, si no dejas a los pardos decir lo suyo.
BOLÍVAR: Todas imprudencias, todas parrafadas inoportunas. General
Piar, eres la gloria de las armas patriotas, el conductor de su
victoria más brillante, el estratega militar más hábil e inteligente, pero no eres el hombre político que esta revolución necesita.
PIAR: Porque ustedes lo digan.
BOLÍVAR: Porque lo dice el genio.
PIAR: Esto no es una revolución popular entonces.
BOLÍVAR: Tendrás que desaparecer.
PIAR: Asesíname tú. Hay un castigo simbólico, dicen en la logia,
partir el cuerpo en dos mitades, arrancar las entrañas y arrojar las cenizas al viento.
BOLÍVAR: ¿Entonces tú mismo proporcionas tu aniquilación? No,
hombre, sólo vas a quedar fuera por razones de estado.
Tú mismo lo has dicho es una punición simbólica y tiene que ver con la contradicción agónica de tus partes y con sosiego de un conflicto que impone el olvido.
PIAR: No tengo partes, soy de una pieza.
BOLÍVAR: Tanto quieres arrastrarnos a una guerra civil, tanto quieres
minar el principio de autoridad y de las instituciones, la
jerarquía del jefe supremo, la fraternidad y el orden del ejército que es imperativo que desaparezcas. No habrá desaparición más útil, más política y por otra parte más merecida.
PIAR: Al contrario moriré proclamando mi inocencia, cara al árbol
más frondoso de los alrededores. La acacia, a ella me acojo,
porque es la pureza y desafía el olvido, porque es la señal inconfundible del sitio donde descansan los vestigios de inmortales verdades.
BOLÍVAR: Pecas soberbiamente y faltas a la obligación de la orden, el esfuerzo y la discreción para hacer efectivo el Magisterio del supremo arte.
PIAR: No será necesario levantar mi propio sepulcro. ( AL RÍO) Van
a sacrificarme. Me temen lo suficiente como para...
RÍO Quizás el miedo sea demasiado y se atrevan.
PIAR Volvamos entonces.
RÍO Como volverías sería como un comunero quema curas y pardo consentidor del relajamiento de la tropa.
PIAR (ENOJADO) Embuste. Yo soy héroe de San Félix. Yo puse la mano sobre el Cerro del Gallo y ahí queda la huella. Si me van a medir la estatura, júzguenme también los méritos.
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TEATRO ESCRITO Y AÚN POR ESTRENAR
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